jueves, 27 de noviembre de 2014

Encuadre y composición II: tipos de ángulos

- Ángulo normal: el nombre de este ángulo básicamente nos indica de qué se trata. Cuando fotografiamos en ángulo normal, nos encontraremos al mismo nivel que el sujeto. Por ende, se trata de uno de los más naturales y más usados en fotografía, nos encontramos en una línea paralela al suelo, que coincide con la línea imaginaria que nos planteamos. Estamos mirando a nuestro sujeto a los “ojos”.



- Ángulo picado: El ángulo picado se realiza cuando hacemos la toma desde un ángulo más elevado, desde una posición más alta que la del sujeto. Con dicha perspectiva, logramos que el sujeto u objeto aparezca más pequeño, y por ende, disminuido.

- Ángulo contrapicado:  la fotografía se realiza desde un lugar más bajo que el motivo fotografiado, quedando este más alto que la cámara. La perspectiva que se genera, muestra al engrandecido visualmente, con lo que se logra transmitir mayor importancia y una posición dominante en relación al espectador.

- Ángulo cenital: La imagen se toma desde en un ángulo completamente perpendicular, de arriba hacia abajo, con respecto al suelo. Produce escena sin perspectiva, que puede resultar bastante descriptiva en el caso de pequeños objetos, pero generalmente es inusual aunque interesante el resultado obtenido. No es muy común emplear este tipo de ángulo pero en ciertos casos como recurso compositivo puede servir para explorar la creatividad.

- Ángulo nadir: Cuando el ángulo en contrapicado lo llevamos a su punto extremo, obtenemos un ángulo de tipo nadir. Su uso incrementa la sensación de contrapicado, y llega a transmitir una sensación abrumadora de grandeza ante lo que el espectador observa. Ideal para fotografía de altos edificios los cuales por sus mismas geometrías añaden gran profundidad a la escena.

- Ángulo aberrante: Al inclinar la cámara, los ejes horizontal y vertical no coinciden con los de escena que aparece en la fotografía. Ésto como mínimo produce cierta sensación de inestabilidad y falta de equilibrio, lo que puede ser utilizado como recurso expresivo. En el cine se emplea este ángulo para aumentar la tensión, pocas son las películas de terror o suspense en las que no encontramos este tipo de angulaciones.


jueves, 20 de noviembre de 2014

Copia final.

Incluso cuando tenemos una buena copia, ésta puede no ser de nuestro gusto por el excesivo contraste luminoso de la escena, que resulta imposible de recoger en la copia, la excesiva gama de grises necesaria y las limitaciones del negativo.




En estos casos, recurrimos a dos técnicas muy conocidas:

Los tapados o apantallados. Reducen el tiempo de exposición en las sombras y sacan algún detalle de las zonas más claras del negativo. Esta técnica se realiza recortando siluetas en cartulina menores que la zona a tapar. Esta cartulina queda separada del papel durante la exposición con un alambre y esta en continuo movimiento para difuminar sus bordes. Se usa para aclarar pequeñas zonas o hacer desaparecer un cielo.

Los quemados.Se emplean para oscurecer zonas muy blancas de la copia que son muy densas en el negativo y sacar detalles de ellas así como añadir varias imágenes en zonas de otro fotograma previamente apantallado. 

Ambas modifican el tiempo de exposicion en las zonas muy claras u oscuras, es decir controlan la densidad de la fotografía. Se las considera la base de los trucajes fotográficos en la mezcla de imágenes.

Al aparecer el papel de contraste variable, las técnicas anteriores crean la posibilidad del control local del contraste, siendo muy util para equilibrar la gama de grises entre dos zonas distintas de la escena.



Inclinando el cabezal de la ampliadora o la superficie de proyección, podemos distorsionar la escena a voluntad, para corregir , por ejemplo, la fuga de lineas en fotografía arquitectónica tal y como se hace con los resplados en una cámara de estudio.

Para realizar orlas, viñetas y marcos durante el positivado, empleamos ambas técnicas. 



A día de hoy los trucos de fotografía son infinitos e incluso, sin digitalizar la escena, podemos controlarla mediante el retoque aerográfico y la cámara. 

viernes, 14 de noviembre de 2014

Obtención de la copia

¡Hola!

Después de todo el proceso del revelado del negativo y el positivado, muy largos y llenos de tecnicismos liantes y valorando pros, contras y defectos en ambos procesos, llega el turno de obtener nuestra ansiada copia.

¿Te atreves?...¡Allá vamos!




Determinados el encuadre definitivo sobre la hoja de contactos, realizamos un enfoque de precisión observando la imagen proyectada en el marginador abriendo al máximo el diafragma. En diafragmas muy abiertos la profundidad del campo es muy reducida, asegurando un enfoque aún mayor cuando cerramos dos o tres puntos el diafragma para exponer la imagen definitiva. Para más precisión, la proyectamos sobre el dorso de una copia inservible del mismo grosor.

Conociendo los datos de la hoja de contacto (contraste y tiempo de exposición para una copia equivalente) y de la tira de pruebas (tiempo concreto de exposición), elegimos el papel. Apagamos la luz blanca y encendemos la roja de seguridad. Extraemos la hoja y la sujetamos al marginador con la emulsión hacia arriba. 

Modificar el tamaño total de la imagen respecto a la prueba, implica elevar o descender el cabezal de la ampliadora, variando el tiempo de exposición, regido por la ley del cuadrado inverso (al doblar el tamaño de un lado de la copia, multiplicamos por cuatro la exposición).

Aspectos a tener en cuenta: 

  • Tras la exposición apuntamos al dorso el tiempo y diafragma empleado e lo introducimos con la imagen hacia abajo en la cubeta del revelador, le damos la vuelta a los pocos segundos para observarla.
  • Durante el revelado conviene mover la copia con las pinzas o balancear la bandeja para renovar la capa de reactivos en contacto con el papel, obteniendo un revelado homogéneo.
  • Hasta ser más experimentados, la luz de seguridad nos da la impresión de que la copia se ennegrece demasiado, haciendo que saquemos la copia antes de tiempo. Debemos revelar la copia a fondo y evitar sacarla antes, ya que resultaría inaceptable al carecer de los grises sutiles y los negros profundos.
  • Una copia bien revelada desacelera su oscurecimiento hasta casi detenerse, en un tiempo dado, según el tipo de papel y exposición recibida. La juzgaremos seca y con luz blanca.
  • Si se ha expuesto y revelado correctamente, presenta una gran gama tonal con blancos limpios y negros profundos. La mayor o menor cantidad de gris se logra, en ciertos limites, variando el grado de contraste del papel.  

Detenemos el proceso al sacar la copia y pasándola a la bandeja del baño de paro con la misma composición y funciones que cuando revelamos el negativo (detenemos el revelado y neutralizamos el revelador y su pH). 

Después pasamos al fijado donde se mantiene unos minutos y posteriormente, al lavado final con agua corriente.

El tiempo de estancia en cada baño varia según del tipo de papel: 

  • Papeles plásticos o RC. Muy rápidos y resistentes. De precio ligeramente superior. Tiempo de revelado de 2 minutos. Paro: 15 ". Fijado: 5´. Lavado: 5´.
  • Papeles baritados o de fibra. Tardan más por el mayor tiempo de difusión de los reactivos entre las fibras del papel y su eliminación. Son más caros por su gran calidad, aunque insustituibles en fotografía artística. Tiempo de revelado de 5 minutos. Paro: 15". Fijado: 20´. Lavado: +30´. -El secado y el acabado final se realiza con la esmaltadora. Dependiendo de la cara expuesta en la plancha, conseguimos superficies granulosas o brillantes.

    En estos papeles, la profundidad del fijado y del lavado determinan la perdurabilidad de la imagen.
Todos los reactivos utilizados en el proceso son equivalentes a los del revelado del negativo, de hecho se pueden usar los mismo reveladores para ambos procesos, aunque aumentando su concentración. Lo mejor es usar reveladores formulados para el positivado, con mayor energía y contraste.

El baño de paro y el fijador son iguales, no usamos humectador, pero hay sustancias que favorecen la eliminación el hiposulfito, acortando el tiempo de lavado. 

Ya tendríamos nuestra copia. ¡A disfrutarla!

Nos vemos en la siguiente entrada.


jueves, 13 de noviembre de 2014

Hoja de contactos y tira de prueba

El aficionado a la fotografía tras haber conseguido el negativo y antes de positivar la primera copia, efectúa una hoja de contactos de la película.

Para ello pone en contacto la cara emulsionada del film con la del papel fotográfico y se exponen a la luz el tiempo deducido a partir de una tira de prueba.  Así, en una sola hoja se resume el contenido calibrar, las desigualdades y defectos del negativo.

Obtener la hoja de contactos proporciona cinco ventajas:

  • Observar claramente las imágenes que queremos positivar.
  • Elegir el fotograma de una serie similar (muy recomendado en retratos porque es dificil hacerlo sobre el negativo).
  • Elegir el mejor encuadre de cada fotograma jugando con dos ángulos de cartulina negra.  
  • Deduce directamente la exposición necesaria para cualquier copia del carrete y valorar el contraste para la dureza y el grado del papel.
  • Permite localizar más rápidamente un fotograma determinado entre muchas películas, sobretoo cuando se archivan en álbumes junto a sus propios negativos.

La hoja de contacto se obtiene usando una prensa especial o pillando bajo un vidrio los negativos ordenados sobre una hoja fotográfica, emulsión contra emulsión, y exponiendo el conjunto a la luz el tiempo indicado. Suele hacerse bajo la ampliadora aunque también bajo una bombilla.

La copia se revela en las mismas condiciones que se hacen las posteriores copias.











La tira de prueba se emplea para conocer el tiempo de exposición de las copias fotográficas exponiendo un recorte de papel virgen, en el que se tapan zonas consecutivas de una imagen de la que sabemos los tiempos de exposición recibidos.












En la práctica:
  • Localizaremos el área más representativa de la imagen observándola proyectada sobre la amplificadora. Apagamos la amplificadora, colocamos la tira y elegimos un diafragma según la densidad de la escena (cerrando 2-3 puntos el diafragma a partir de su máxima apertura).
  • La tira se cubre con un cartón y se va disparando la ampliadora con distintos tiempos de exposición escalonadamente en la hoja (rara vez se modifica el diafragma, solo variamos el tiempo de exposición).
  • Una vez expuesta, la tira se revela a fondo manteniéndola en la cubeta del revelador unos minutos (2 minutos para el papel RC y 5 minutos para el papel baritado). Fijamos la tira unos segundos y sin sacarla del fijador encendemos la luz blanca y se elige el tiempo según la zona con la densidad más acorde.
  • La exposición se compone de una serie típica 2-4-8-16-32-64 segundos apuntados con tanto indeleble o lápiz graso.
  • Al realizar una copia de calidad, haremos otra más precisa a partir del tiempo obtenido en la primera. Por ejemplo, si el sector de tira correcto fuera el del  4-8 segundos, haríamos una serie así: 4-5-6-7-8 segundos sacando el tiempo de exposición.
  • Los fotógrafos experimentados dan a la primera con el tiempo de exposición, sin hacer pruebas. Existen también exposímetros para la ampliadora, cuñas de grises y otros dispositivos que una vez calibrados ahorran mucho papel. 

El papel fotográfico

Existen diferentes tipos de papel fotográfico. La mayoría de los papeles son de bromuro de plata, pudiéndose introducirse sobre papel blando o de color recubierto con resina. Su estructura es la misma que la de la película salvo porque el soporte en vez de ser transparente es intensamente blanco para mejorar la reflexión de la luz.

El papel fotográfico también es sensible a la luz como las películas fotográficas, estos grados de sensibilidad se fijan con valores ANSI.

El papel fotográfico lleva la emulsión sensible a la luz y según su superficie sensible, puede tener diferentes texturas y gradaciones de contraste.

Podemos clasificar el papel fotográfico según tres aspectos principales:

Según su estructura o textura, clásico o baritado y plastificado o PE o RC.

Según su sensibilidad especial: no cromatizados, Ortocromáticos, Pancromáticos y de contraste variable.


Según su formato y comercialización

Estructura o textura.

El papel baritado o clásico: Es un papel más económico y más usado en fotografía artística. Está formado por una capa portectora de gelatina bajo la que se dispone la emulsión de cristales de haluro de plata. Entre ella y el papel lleva una capa de barita (sulfato de bario) para que sea más blanquecino y proporciona mayor calidad, pero se necesitan tiempos mayores en los procesos químicos del positivado. Las copias realizadas con el papel baritado se mantienen inalterables en el tiempo.

Una vez realizadas las copias hay que plancharlas con una especie de prensa. Si optamos por el acabado brillo deberemos esmaltar las copias. El papel es de extraordinaria calidad y pureza y no tiene ningún recubrimiento posterior. Su ventaja radica en que, si el lavado final ha sido correcto (casi una hora), la imagen tiene asegurada una vida superior a la de los plastificados y además la gama de grises que ofrece es mucho mayor.




El papel PE, RC, plastificado o resina: la capa de barita y el sustrato de papel esta recubierto por una capa plastificada de resina que evita que los elementos químicos sean absorbidos, con lo cual, este papel no se humedece mucho consiguiendo tiempo de revelado (5 min) y un secado más rápido (sin esmaltadora), sin arrugas y muy brillante. Proporcionan una muy buena calidad.








La estructura de estos dos tipos de papel determina algunas diferencias en el revelado. 





Sensibilidad especial.


No cromáticos. Son las clásicas emulsiones de Cloruro de Plata. Como son sensibles sólo hasta azul pueden usarse con gran variedad de luces de seguridad (amarillas, naranjas, rojas).






Ortocromáticos. Son emulsiones rápidas y modernas a base de Bromuro de Plata. Resultan afectadas por radiaciones azules y verdes. Con estos papeles se usan las luces de seguridad roja y naranja. 





Pancromáticos. Son sensibles a todas las longitudes de onda, debiendo manipularse en completa oscuridad o con lámparas especiales de vapor de sodio. Se emplean en fotos en blanco y negro a partir de negativos de color.




Contraste variable. Papeles ortocromáticos que incorporan dos capas en su emulsión: una de alto contrastre sensible al violeta y azul, y otra de bajo contraste sensible al verde y amarillo. Con un solo tipo de papel y usando una ampliadora de filtro adecuado, variamos el contraste sin tener que recurrir a cajas de distintas durezas. 

Con la ampliadora con cabezal en color o indroduciendo filtros en el cajetín de una en blanco y negro modificamos el contraste. Para suavizarlo usamos filtros amarillos con densidad creciente. Y para aumentar el contraste empleamos filtros magenta con densidad creciente. 

Los de contraste fijo se fabrican con sustancias incorporadas en la emulsión que determinan el grado de contrastre. Cada marca tiene su escala con 3, 5 o más tipos. Los de menor contraste tienen los números más bajos. 

Los negativos muy contrastados se corrigen positivándolos en papel suave y los de bajo contraste en papel duro. Con los grados intermedios adaptamos el contraste a nuestro gusto.


Formato y comercialización.




Encontramos gran variedad de tamaño y ninguno coincide proporcionalmente con el formato exacto del negativo (cortamos parte del fotograma o dejamos papel sin positivar).

Los papeles pueden adquirirse en sobre de 10-25 unidades y en cajas de 50-100 hojas. 

Al encargar un papel debemos tener en cuenta:

Su peso (papel, cartulina, cartón). 

Su acabado superficial (mate, perlado, semimate, brillante)
  • Papel mate muy indicado para realizar exposiciones y exhibiciones.
  • Papel brillo muy indicado por la nitidez que presenta la imagen final.

Su color (blanco, hueso, sepia, gris). El papel blanco o blanco cálido (tonalidad un tanto amarillenta). Debe conservarse a temperatura ambiente y que no exceda los 20 ºC.

Su rapidez (casi todas las marcas tienen tipos especialmente rápidos).


El positivado.

¡Hola!

Seguimos con el aprendizaje del revelado, en este caso, con la segunda parte del proceso: el positivado.

¿Qué es el positivado? 

Es el proceso para trasladar la imagen del negativo al papel fotográfico. Antes deberemos proyectar la imagen del negativo sobre el papel fotográfico que vayamos a utilizar a través de una ampliadora.

El papel fotográfico es sensible a la luz y ortocromático (es sensible solamente a algunas longitudes de onda de la luz). Utilizaremos una fuente luminosa de color rojo que posee las misma cualidades que el papel fotográfico.

Equipo básico

Para el positivado hace falta un cuarto oscuro, aunque sea provisional. Tal y como se vé en algunas películas, muchos aficionados avanzados continúan positivando en el cuarto de baño sobre una tabla dispuesta sobre la bañera. y de esta manera han logrado trabajos excelentes. 


Si es posible:

-Mantener una zona seca y otra húmeda.

-Atención especial a los enchufes y aislamiento.

-Buena ventilación con trampa de luz.

-Evitar fluorescentes y bombillas con inercia.

-Sustituir interruptores por cordones.




Dentro de este equipo básico encontramos: la ampliadora, una luz de seguridad y un par de cubetas donde revelar la copia. A partir de ahí pueden utilizarse gran variedad de accesorios para aumentar la comodidad y el rendimiento.

La ampliadora. 


Antes de los formatos miniatura (hasta 35 mm) las copias de los negativos grandes se hacían en contacto con el papel negativo expuesto al sol. Al reducir las cámaras y la difusión del formato 35 mm, se ampliaron los negativos con un proyector específico: la ampliadora

Consta de un condensador, una fuente de luz (halógena o incandescente) de iluminación uniforme y baja potencia, bajo el que sujeta la película por una placa perforada, el portanegativos.





Es parecida a un proyector de diapositivas. A través de ella podemos ampliar toda la imagen del negativo, iluminarlo, oscurecerlo etc.  

La imagen iluminada del negativo, es recogida por un objeto provisto de un rail de enfoque. Todos los elementos quedan sujetos en una columna, por la que se mueve verticalmente, para ampliar el área de proyección.
    La exposición del negativo se realiza a través de la fuente de luz de la ampliadora proyectando la imagen a través del objetivo sobre el tablero en el que ya habremos colocado el papel fotográfico.

    Su calidad viene determinada por el tipo de iluminación y calidad del objetivo

    No es recomendable buscar la nitidez durante el proceso para estropearlo con un objetivo de mala calidad. Al igual que la cámara, dispone de un diafragma graduado en la misma escala.

    Según la iluminación, encontramos la ampliadora de difusión, en la que el haz de luz es distribuido uniformemente al atravesar un vidrio opal, necesitan una fuente más intensa y proporciona copias menos contrastadas,  y la ampliadora de condensadores en las que se distribuye la luz con un juego de lentes llamado condensador, dan mayor nitidez y contraste resaltando cualquier imperfección del negativo y tiene que tener muy bien realizado el ajuste del condensador.

    Los elementos que forman la ampliadora son:

    La iluminación: Deberá iluminar el negativo en el centro y márgenes del fotograma que se haya de positivar. Existen pocas ampliadoras que tengan esta característica. 



    Objetivo de ampliación: Es uno de los elementos más importantes del positivado. Cada negativo tiene su correspondiente objetivo de ampliación según su distancia focal; 80 Mm. para 6x6.


    Marginador: Es el que ajusta y mantiene el papel fotográfico estirado. En él se colocan las copias. Normalmente se utiliza para obtener fotografías que tengan márgenes.




    Luz de seguridad: el papel fotográfico en b/n es practicamente insensible a las longitudes de onda desde el amarillo al rojo, por ello, no es necesario trabajar a oscuras siempre que usemos una luz con la emisión adecuada.

    Las bombillas más usadas son las normales incandescentes de 10 - 25 W filtradas emitiendo luces rojas o anaranjadas. Las hay como un farol de filtro intercambiable o simples bombillas rojas con filtro de cristal incorporado que son más caros. 

    Comprueba el límite de seguridad de la luz colocando una moneda en un trozo de papel virgen y dejala 5 minutos, se revelará a fondo el papel y se distinguirá un disco más blanco donde estaba la moneda. El tiempo que tarda en aparecer esa mancha es el máximo que podremos tener expuesto el papel a la luz y su distancia.

    No hagas chapuzas, al final sale muy caro. No sirve usar una bombilla pintada de rojo. 

    Lupa de enfoqueaunque no es imprescindible, en algunos negativos muy poco contrastados, muy densos o con poco detalle, es muy difícil enfocar la imagen proyectada en el tablero. Tiene una lupa y un espejo, permitiendo observar una zona muy ampliada y enfocar viendo el grano de la película. 

    El porta negativos: Provisto de un marco sin cristal o bien con una lámina con cristal.



    Condensador: El condensador se encarga de concentrar la luz que pasa a través de la lente hacia el negativo.

    Reloj de la ampliadora: Equivale al obturador de la cámara. Es un cronómetro eléctrico conectado entre la red eléctrica y la ampliadora. Se desconecta de forma automática una vez haya realizado la exposición elegida.

    Dado el corto tiempo de exposición de la amplificadora, si queremos varias copias del negativo con exactitud y reproductibilidad, acoplaremos un reloj al mecanismo de encendido para controlar la exposición tal y como se haría con la abertura del diafragma y el tiempo de exposición.

    Para empezar, nos puede valer cualquier reloj con segundero y accionar manualmente el encendido.


    Prensa de contacto. Está formada por un cristal para sujetar las tiras del negativo y unas bisagras unidas al tablero cubierto de fieltro o esponja negra sobre el que se sujeta una hoja de papel fotográfico.

    Nos permite reunir en una sola hoja todos los negativos para evaluar sus diferentes densidades y contraste, de gran ayuda en el positivado, permite tener localizables todos los fotogramas si se incluye la hoja de contactos en el álbum con los negativos.



    Cubetas y pinzas.
    Por la luz de seguridad, el revelado no se hace como el del negativo sino por observación directa.

    Así realizamos los primeros pasos del revelado, paro, fijado y lavado observándolos constantemente.

    Lo recomendable es manejar las copias con las pinzas, una para el revelador (pH básico) y otra para el paro y fijado (pH ácido). Evitamos la contaminación de los líquidos y manchar el papel al sacarlo, además de adquirir una dermatitis por las sustancias irritantes.

    Esmaltadora. Algunos papeles al secarse quedan mates y ondulados. Para solucionarlo es emplea este objeto que consta de una placa metálica muy pulimentada con un sistema de calefacción. Sobre al placa se extiende la capa húmeda alisándola con un rodillo, al secarse se desprende sin arrugas y brillante






    Además de estos accesorios es útil tener tijeras, una guillotina para cortar papel, una gamuza o pincel para eliminar el polvo de los negativos y cartulina negra para recortar siluetas y tapar algunas zonas de la imagen. 


    Proceso del positivo: revelado, baño de paro y fijado

    Revelado del positivo b/n: Sumergiremos el papel con el revelador, durante 1,5 minutos. Si mantenemos el papel más tiempo o menos del debido, conseguiremos una imagen más clara o más oscura. Se aconseja mover la bandeja para que el agente químico impregne bien el papel fotográfico. Transcurrido el tiempo, sacaremos el papel de la emulsión con la ayuda de unas pinzas.
    Baño de paroSumergimos el papel con el baño de paro entre unos 10 a 30 segundos.
    Fijado.Colocamos el papel con el fijador durante unos 4-5 minutos aproximadamente. El fijador ejerce las mismas funciones que el revelado del negativo (elimina las partículas sensibles a luz que no hayan sido alteradas por el revelador).
    LavadoLavaremos la copia en papel durante unos 5 minutos cambiando el agua con regularidad. Si el papel que hemos utilizado es baritado, emplearemos unos 25-30 minutos aproximamente, ya que los papeles baritados multiplican el tiempo de todos los procesos, duplicándolo e incluso quintuplicándolo.
    Secado Colgaremos con unas pinzas la copia para que se seque. 

    La imagen digital

    1.La imagen Digital

    Vivimos en una era en la que todas las formas de la información están sufriendo un proceso de digitalización. Las imágenes, por supuesto, no han podido escapar a este proceso. La fotografía, el cine, la televisión, el diseño gráfico e, incluso, el diseño industrial producen miles de imágenes digitales, que son almacenadas en algún soporte físico, enviadas por un medio de transmisión electrónico, presentadas en una pantalla o impresas en papel en algún dispositivo.

    Muchas personas, cuando se quieren comprar una cámara de vídeo o un escáner, escuchan atentamente los consejos del vendedor pero no entienden bien lo que les dice: "mega píxeles", "puntos por pulgada", "profundidad de color de 32 bit". Vaya un lío. ¡Qué lejos están las películas fotográficas de 35 milímetros y el positivado en papel fotográfico!

    Cuando producimos imágenes, tomando fotos o escaneando un documento, por ejemplo, tenemos que tomar algunas decisiones para alcanzar un compromiso entre la calidad de la imagen y el tamaño del archivo. Para tomar bien esas decisiones hay que tener claros algunos conceptos básicos.

    La primera decisión que debemos tomas es si queremos producir una imagen vectorial o una imagen bitmap. Cada uno de estos tipos de imagen se produce y edita con programas diferentes y tiene aplicaciones diferentes. Conviene comprender bien en qué se diferencian y cuáles son las ventajas e inconvenientes de cada una.


    1.1.Imágenes vectoriales:

    Las imágenes vectoriales están compuestas por entidades geométricas simples: segmentos y polígonos básicamente (de hecho una curva se reduce a una sucesión de segmentos). Cada una de estas entidades está definida matemáticamente por un grupo de parámetros (coordenadas inicial y final, grosor y color del contorno, color del relleno, etc.) Por compleja que pueda parecer una imagen, puede reducirse a una colección de entidades geométricas simples. La imagen siguiente es una imagen vectorial:




    Al estar compuesta por entidades geométricas simples, las imágenes vectoriales se pueden cambiar de escala, para ampliarlas o reducirlas, sin que la imagen pierda calidad. Observa, por ejemplo la imagen siguiente, obtenida haciendo zoom sobre la imagen anterior: sin perder calidad en los bordes de la imagen tenemos mucho más detalle sobre el sistema de fijación de la cruceta al eje del grifo.



    Esta es su gran ventaja, porque proporcionan siempre imágenes de colores planos con contornos limpios, sin importar el tamaño al que se muestran.

    De entre los programas utilizados para realizar esta clase de imágenes hay que destacar Corel Draw, todo un clásico, e Illustrator, que forma parte del producto Creative Suite de la empresa Adobe, el preferido por los profesionales del diseño gráfico. Existe una prometedora alternativa, en el mundo del software libre, para la creación de imágenes vectoriales: se llama Sodipodi y, de momento, sólo está disponible para plataformas Linux.


    1.2. Imágenes bitmap

    Las imágenes de mapa de bits están construidas mediante una gran cantidad de cuadraditos, llamados pixel. Cada uno de estos cuadraditos está relleno de un color uniforme, pero la sensación obtenida es el resultado de integrar visualmente, en la retina, las variaciones de color y luminosidad entre píxeles vecinos.



    Las imágenes de mapa de bits, también llamadas bitmap, son la alternativa ideal para reproducir objetos sutilmente iluminados y escenas con gran variación tonal. De hecho, es el tipo de imagen utilizado para la fotografía y el cine. Obviamente, la calidad de la imagen dependerá de la cantidad de píxeles utilizados para representarla.

    Las imágenes bitmap no permiten el cambio de escala. Observa en la imagen siguiente, lo que pasa al hacer zoom sobre las flores de la imagen anterior: los píxeles son evidentes y la representación es totalmente irreal. Este efecto, que se conoce con el nombre de pixelado se hace más evidente en las líneas curvas y en las zonas en las que hay cambios bruscos de luminosidad.



    Los programas más utilizados para generar, o editar, este tipo de imágenes bitmap son el famoso Photoshop de Adobe y el Photopaint de Corel. Afortunadamente, existe una alternativa de software libre llamada The Gimp, un programa excelente, potente y profesional, que tiene muy poco que envidiar al costoso Photoshop.



    Así pues, resumiendo, antes de crear una imagen hay que elegir una de las dos tecnologías de imagen digital: vectorial o bitmap. Cada una de ellas tiene unas aplicaciones y su producción exige unos requisitos que hay que conocer.

    -Las imágenes vectoriales son ideales para cartelería, diseño de envases, imagen corporativa, logotipos, etc., es decir en todas aquellas situaciones en las que una misma imagen, hecha con una gama reducida de tintas planas, debe ser reproducida en distintos soportes y a distintos tamaños.

    -Las imágenes en mapa de bits, en cambio, son perfectas cuando la gama de colores cambia sutilmente. En este caso, la imagen debe generarse teniendo muy en cuenta dónde y cómo va a mostrarse, con una cantidad de píxeles y una gama de colores adaptados al soporte en el que va a reproducirse. Una vez hecha, las modificaciones comportarán pérdida de calidad.


    2.La resolución

    Podemos definir la resolución como la capacidad de reproducir fielmente los detalles de una imagen. Utilizaremos esta palabra, lógicamente, al referirnos a la resolución de imagen digital, pero también al referirnos a una impresora, un monitor, una cámara o un escáner. Así pues, se trata de un concepto fundamental, que posee distintas acepciones, según el contexto en el que lo utilizamos.

    A partir de ahora nos referiremos a la tecnología bitmap, que es la más exigente en lo que concierne a la resolución. Hay que tener presente este concepto en todas las etapas de la vida de la imagen, desde su captura con una cámara digital o un escáner hasta la reproducción en el soporte elegido.


    2.1.La resolución de una imagen

    La resolución de una imagen es la cantidad de píxeles que la componen. Suele medirse en píxeles por pulgada (ppi) o píxeles por centímetros (pcm). Cuanto mayor es la resolución de una imagen más calidad tendrá su presentación pero, desgraciadamente, más espacio ocupará en el disco el archivo gráfico que la contiene.

    Por ejemplo, una imagen con una resolución de 72 ppi, que es muy común en las páginas web, necesitará 5184 píxeles en cada pulgada cuadrada, que es un cuadrado de 2,54 centímetros de lado (ya que es una lata tener que manejar las unidades anglosajonas, pero hay que utilizarlas). Una resolución de 72 ppi es adecuada para imágenes que se muestran en el monitor de un ordenador. La nitidez de los detalles es suficiente y la reproducción de las distintas tonalidades es correcta. Sin embargo, podría ser insuficiente para una impresión en papel.




    Afortunadamente, muchos de los programas de tratamiento de imágenes nos permiten expresarnos  en centímetros y milímetros. Así que, para poner otro ejemplo, supongamos que queremos hacer una imagen con una resolución de 30 pixel por centímetro (30 pcm). Cada centímetro cuadrado necesitará 900 píxeles y, si nuestra imagen es una fotografía de 13x18 centímetros, cuya superficie es de 234 cm2, necesitará en total 210.600 píxeles. Lógicamente cuanto más alta es la resolución de una imagen, más finamente reproduce los detalles y los cambios sutiles de tonalidad pero, a la vez, más pesado será el archivo.

    La misma fotografía de 13x18 cm del ejemplo anterior, con una resolución de 20 píxeles por pulgada, sólo necesitará 14.508 píxeles, lo que equivale a un archivo cuyo tamaño es 15 veces menos y muchísimo más ligero que el anterior:



    Pero si observas la imagen, que esta hecha a 20 ppp, observarás que ha perdido nitidez y su aspecto es bastante mediocre.


    2.2.Dimensiones de la imagen

    Las dimensiones de una imagen se expresan, como es habitual, en cm o mm. Por ejemplo, una imagen de 10x15 cm medirá 10 cm de ancho y 15 cm de alto.





    A veces, sin embargo, los programas expresan el tamaño de una imagen en píxeles. Esta ilustración muestra el modo en que Gimp muestra el tamaño de una imagen: 640x480 píxeles. Para calcular el tamaño de una imagen en píxeles basta con multiplicar las dimensiones lineales, en centímetros por ejemplo, por la resolución en píxeles por centímetros. Hay que poner atención para utilizar las mismas unidades de longitud.


    3.Profundidad del color

    Cada uno de los píxeles de una imagen bitmap está coloreado con un color homogéneo. Así pues, el archivo que contiene los datos de la imagen debe contener la información del color de cada uno de los píxeles. ¿Cuántos bit se emplean para albergar esta información? Eso es lo que se conoce con el término profundidad de color de una imagen.

    Profundidad de color es el número de bits utilizados para describir el color de cada pixel de la imagen. Es obvio que, cuanto mayor sea la profundidad de color de una imagen, más colores tendrá la paleta disponible y, por tanto, la representación de la realidad podrá hacerse con más matices, con colores más sutiles.

    Por ejemplo, si sólo disponemos de 1 bit para describir el color de cada pixel, tan sólo podremos elegir entre dos colores: un color si el bit tiene el valor 0 (habitualmente negro) y otro color si el bit vale 1 (habitualmente blanco).



    Observa la fotografía superior de la Alhambra, con una profundidad de 1 bit, que tiene e aspecto de una fotocopia de mala calidad.

    Si disponemos de 8 bit para describir el color de cada pixel, podremos elegir entre 256 colores, porque 28=256. Esta es una profundidad del color suficiente para las imágenes construidas en el modo denominado escala de grises, porque con 8 bits cada pixel puede adoptar un tono entre 256 valores posibles de gris, entre el negro absoluto (00000000) y el blanco absoluto (11111111).

    La imagen siguiente es la misma fotografía de la Alhambra, en modo escala de grises, con una profundidad de color de 8 bits, lo que le da una calidad tonal más que suficiente.





    Si los 8 bit disponibles para la profundidad deben designar colores, entonces se utiliza una tabla con los 256 colores más frecuentes, que incluyen obviamente el negro, el blanco y varios tonos de gris, para componer la imagen. Cada una de las 256 combinaciones posibles de unos y ceros de los 8 bits es un índice que permite acceder a la tabla. Por eso, a este tipo de imágenes se les conoce como de color indexado, que es el más frecuente en la web.

    A continuación puedes ver la Alhambra en una imagen de color indexado, con 8 bit de profundidad:




    Y así cuanto mayor sea la profundidad se utilizará una cantidad mayor de colores para describir la imagen. En la tabla siguiente tiene el cálculo de los colores disponibles para cada profundidad:


    ProfundidadColores
    1 bit2
    4 bit16
    8 bit256
    16 bit65536
    32 bit4294967296


    Una imagen bitmap de calidad está compuesta por varias capas: una para cada color básico (rojo, verde, y azul, por ejemplo) y una para la luminosidad (de oscuro absoluto a la luz absoluta)

    Por encima de 16 bits de profundidad, la descripción del color se divide por capas. Si la profundidad de color es 16 bits, por ejemplo, se dedican 4 bits (128 niveles) a cada capa. Y si la profundidad es de 32 bits, cada capa utiliza 8 bits (256 niveles) para ajustarse al color.




    Observa la misma foto de la Alhambra, con una profundidad de 16 bits. La superposición del color de las cuatro capas proporciona la delicadeza de matices de la imagen.


    4.La resolución del monitor

    Hacemos imágenes para mostrarlas, muy frecuentemente, en un monitor. La pantalla del monitor está compuesta también por puntos o dots muy próximos entre sí. Esos puntos se corresponden con los agujeros de la máscara, en un monitor de tubo catódico, o con los puntos de una matriz en las pantallas.

    Nuestro ojos integra la luz recibida de cada punto para componer una imagen que parece continua. En la imagen siguiente puede ver una fotografía de los agujeros en las máscaras de un monitor de tubo catódico:



    La resolución del monitor es el número de puntos por unidad de longitud en la pantalla. Normalmente se miden en puntos por pulgada (dpi). La resolución normal de un monitor es de 96 dpi.

    La resolución del monitor determina el tamaño con el que se muestra la imagen en la pantalla. Pero el tamaño de la imagen en la pantalla no debe confundirse ni con la resolución de la imagen ni con sus dimensiones.

    Por ejemplo, una imagen con una resolución de 192 ppi se verá al doble de su tamaño real en un monitor con una resolución de 96 dpi, debido a que cada pixel de la imagen ocupará dos de los puntos de la pantalla.

    5.El tamaño del archivo

    El tamaño del archivo es una cifra, en bits en bytes, que describe la cantidad de memoria necesaria para almacenar la información de la imagen en un soporte (disco duro, CD, tarjeta de memoria, etc.) Y, como ya te imaginas, el tamaño del archivo dependerá de varios factores y, especialmente, de la resolución (R), las dimensiones de la imagen (Largo x Ancho) y la profundidad del color (P). Puedes calcular el tamaño de un archivo con la siguiente fórmula:

    Tamaño = R2 x L x A x P


    Por ejemplo, una imagen de 10x15 cm (3,94 x 5,91 pulgadas), con una resolución de 96 ppi (38 pcm) y una profundidad de color de 32 bits, tendrá un tamaño bruto de:

    9216 x 3,94 x 5,91 x 32= 6.857.144 bits
    Es decir: 858.393 Bytes
    O lo que es lo mismo: 838 KBytes

    Recuerda que 1 byte son 8 bits y que un kilobyte equivale a 1024 bytes.


    6. Compresión de archivos

    Una vez creada nuestra imagen, ya sea capturada con la cámara o creada a mano, la guardamos en un archivo. El archivo, con un nombre y una extensión, no sólo contiene la información de cada pixel. Tiene también una cabecera en la que se guarda información destinada al programa encargado de abrir la imagen y mostrarla en el monitor.

    Aunque, por regla general, los archivos vectoriales tienen tamaños mucho menores que los archivos bitmap, todos los archivos gráficos suelen tener tamaños muy grandes. Este gran consumo de espacio en disco hizo necesario el desarrollo de tecnologías capaces de comprimir archivos gráficos.

    Cada sistema de compresión utiliza un algoritmo matemático propio para reducir la cantidad de bits necesarios para describir la imagen, y marca el archivo resultante con una extensión característica: bmb, wmf, jpg, png, etc.

    Algunos de estos algoritmos están patentados, son propiedad de una empresa, y hay que pagar por utilizarlos. Otros algoritmos, en cambio, son de dominio público y pueden utilizarse libremente. También se distinguen entre sí por las pérdidas producidas de compresión. Así pues hay algoritmos con pérdidas y sin pérdidas. veamos algunos de los formatos de compresión más utilizados:

    6.1.Formato JPG

    Es un formato de compresión con pérdidas, pero que desecha en primer lugar la información no visible, por lo que las pérdidas no se notan.

    El algoritmo JPG está basado en el hecho de que el ojo humano percibe peor los cambios de color que las variaciones de luminosidad. JPG divide la información de la imagen en dos partes: color y luminosidad y las comprime por separado.

    Admite modos en escala de grises con una profundidad de 8 bits y en color de hasta 24 bits. Permite la carga progresiva en un navegador, lo que lo ha convertido en el formato estándar en la web. No es un formato adecuado para imágenes con alto contraste de color.

    Además hay que tener en cuenta que la compresión se produce automáticamente cada vez que se guarda el archivo, por lo que es aconsejable guardar en este formato una única vez, cuando la imagen esté ya terminada.

    6.2.Formato GIF

    Es un formato que devuelve imágenes de tamaño muy reducido. Esa reducción se consigue indexando los colores, es decir, asimilándolos a uno de los 256 colores de su tabla. Su profundidad de color máxima, por tanto, es de 8 bits.

    El formato GIF permite hacer algunas cosas curiosas: puede hacerse transparente uno de los colores indexados en la tabla, lo que permite suprimir fondos. También permite enlazar varias imágenes GIF en una secuencia, lo que se conoce con el nombre GIF animado.

    El pequeño tamaño de los archivos GIF hizo que fuera el formato más extendido en los primeros tiempos de Internet. Pero su principal defecto consiste en que es un formato propietario (CompuServe Inc.), lo que ha provocado la aparición del formato libre PNG que además, comprime mejor que GIF.

    6.3.Formato PNG

    Es el formato de más rápido crecimiento en la web, porque reúne lo mejor de JPG y GIF.

    Se trata de un formato de compresión sin pérdidas, con una profundidad de color de 24 bits. Soporta hasta 256 niveles de transparencia, lo que permite fundir la imagen perfectamente con el fondo.

    Entre sus inconvenientes hay que citar que no soporta animaciones y que el tamaño de los archivos PNG, debido a la capa de transparencia, siempre es mayor que el de los archivos JPG.

    6.4.Formato BMP

    Es un formato de compresión sin pérdidas. Admite cualquier tipo de resolución y una profundidad de color máxima de 24 bits.

    Es el formato nativo de Microsoft y se una en todas sus aplicaciones (Windows, Office, etc.) Por esta razón es muy frecuente encontrar archivos BMP, pero su tasa de compresión es ridículamente baja. Entre los navegadores, sólo es soportado por Internet Explorer.


    7.El modo de color

    El ojo humano percibe los colores según la longitud de onda de la luz que le llega. La luz blanca contiene todo el espectro de color, mientras que la ausencia de luz es percibida por nuestro ojo como el color negro.

    Los programas de edición de imágenes utilizan varios modos de color para definir y clasificar todos los colores posibles. La mayoría de los programas utilizan uno de estos tres modos de color: HSB (tono, saturación y brillo), RGB (rojo, verde y azul) y CMYK (cian, magenta, amarillo y negro)

    7.1.El modo HSB

    El modo HSB clasifica los colores de acuerdo a tres características básicas: tono, saturación y luminosidad.

    7.1.1.El tono (Hue)

    Esta propiedad se refiere a la longitud de onda dominante en la luz emitida o reflejada por un objeto. Para asignar un valor al tono se utiliza una rueda de color normalizada, en la que los tres colores primarios (rojo, verde y azul) y los tres colores secundarios (cian, magenta y amarillo) se alternan a lo largo de una circunferencia.


    De este modo, cada color está ubicado en el extremo opuesto a su complementario, es decir, el magenta está en el extremo opuesto al verde, el amarillo al azul y el cian al rojo. El tono se mide en grados de 0º a 360º, según su posición en la periferia de la rueda de color.

    Cuando un programa de edición de imágenes trabaja en este modo, para añadir la proporción de un color en una zona de la imagen, lo que hace es rebajar la cantidad de su complementario.

    7.1.2.La saturación

    La saturación es la propiedad que describe la viveza del color. Un color muy saturado es un color con una tonalidad intensa y pura. Por el contrario, un color poco saturado es el que tiene una tonalidad apagada.

    La saturación de un color se expresa en porcentaje y oscila entre el 100%, que corresponde a los colores puros, saturados al máximo y el 0%, que corresponde a los colores apagados en los que ya no se distingue la tonalidad.

    En la rueda de color HSB, la saturación se representa a lo largo del radio de la circunferencia. Los colores muy saturados se encuentran cerca del borde y los colores poco saturados son los que están cerca del centro del círculo.

    7.1.3.La luminosidad (brilliance)

    La luminosidad describe la cantidad de luz reflejada. Se trata por tanto de una magnitud relativa, que se expresa también en forma de porcentaje, desde el 100% (luminosidad total) hasta el 0% (oscuridad total).




    En la imagen superior puede ver cómo evolucionan los colores con la luminosidad, desde los colores poco luminosos, en la parte inferior de la imagen, hasta lo colores muy luminosos, en la parte superior.


    7.2.El modo RGB

    Este modo de color es el que se utiliza en todos los procesos en los que el color se obtiene por mezcla aditiva de luces: televisión, pantallas gráficas, iluminación artificial, etc. En todos estos dispositivos, la gama completa de colores se obtiene a partir de la mezcla de tres colores primarios: rojo, verde y azul.




    En este caso, cualquier color se obtiene mezclando dos o más luces: al mezclarse luz verde y luz azul, por ejemplo, se obtiene el color cian, al mezclarse rojo y azul se obtiene magenta, y así sucesivamente. La mezcla de proporciones variables de colores primarios produce la gama completa de color. La mezcla de los tres colores básicos produce el color blanco, mientras que la ausencia de los tres colores produce el color negro.

    Las aplicaciones de edición de imágenes suelen expresar las cantidades de cada color primario con un número que puede adoptar cualquier valor entre 0 (ausencia absoluta de ese color) y 255 (cantidad máxima). Así, por ejemplo, pueden describir un color RGB con las cifras (127,52,209).


    7.3.El modo CMYK

    El modo de color CMYK es el que se utiliza para describir el color que se obtendría si tiñésemos un papel con tintas de colores. Es el modo en que hemos aprendido a colorear cuando éramos niños: rojo y amarillo dará naranja.

    La razón estriba en que la tinta absorbe una parte de las longitudes de onda de la luz que recibe, de modo que la parte de espectro no absorbido se refleja. Dicho de otro modo, la tinta sustrae al espectro de la luz blanca una parte de la radiación, por eso a este modo de obtener colores se le lama método sustractivo.




    Una mancha de tinta cian dejará pasar las longitudes de onda azules y verdes (que son las que componen el color cian), pero bloqueará la luz roja.

    Teóricamente, si pintásemos una hoja de papel con tinta cian, magenta y amarillo debería absorber todo el espectro, produciendo, en consecuencia, el color negro. Pero en la práctica las tintas no son de color puro y sólo conseguimos un marrón oscuro, que tenemos que ajustar con tinta negra para mejorar la calidad de la reproducción.

    Este modo de color es el preferido cuando hay que ajustar el color para imprimir una imagen sobre papel. De hecho es el modo utilizado en las imprentas bajo el nombre técnico cuatricromía.