jueves, 20 de noviembre de 2014

Copia final.

Incluso cuando tenemos una buena copia, ésta puede no ser de nuestro gusto por el excesivo contraste luminoso de la escena, que resulta imposible de recoger en la copia, la excesiva gama de grises necesaria y las limitaciones del negativo.




En estos casos, recurrimos a dos técnicas muy conocidas:

Los tapados o apantallados. Reducen el tiempo de exposición en las sombras y sacan algún detalle de las zonas más claras del negativo. Esta técnica se realiza recortando siluetas en cartulina menores que la zona a tapar. Esta cartulina queda separada del papel durante la exposición con un alambre y esta en continuo movimiento para difuminar sus bordes. Se usa para aclarar pequeñas zonas o hacer desaparecer un cielo.

Los quemados.Se emplean para oscurecer zonas muy blancas de la copia que son muy densas en el negativo y sacar detalles de ellas así como añadir varias imágenes en zonas de otro fotograma previamente apantallado. 

Ambas modifican el tiempo de exposicion en las zonas muy claras u oscuras, es decir controlan la densidad de la fotografía. Se las considera la base de los trucajes fotográficos en la mezcla de imágenes.

Al aparecer el papel de contraste variable, las técnicas anteriores crean la posibilidad del control local del contraste, siendo muy util para equilibrar la gama de grises entre dos zonas distintas de la escena.



Inclinando el cabezal de la ampliadora o la superficie de proyección, podemos distorsionar la escena a voluntad, para corregir , por ejemplo, la fuga de lineas en fotografía arquitectónica tal y como se hace con los resplados en una cámara de estudio.

Para realizar orlas, viñetas y marcos durante el positivado, empleamos ambas técnicas. 



A día de hoy los trucos de fotografía son infinitos e incluso, sin digitalizar la escena, podemos controlarla mediante el retoque aerográfico y la cámara. 

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